Hace una semana que mi vida camina en un ritmo completamente diferente.Comencé a caminar por las calles cuando todos se quitan las perezas y cuando los perros se transforman en caracoles…enroscaditos para que el frío no les llegue tanto. Hice un amigo nuevo, joven, con carita de niño que me acompaña todos los días desde la alameda hasta la puesta del trabajo, para luego irse a recaracolear con sus amigos.
Muchas personas me han dicho que me voy a morir por tener dos trabajos, que es inhumano levantarme a las cuatro de la mañana para trabajar con los españoles que me cagan casa 30 o 31 días, pero que es peor irme a encerrar entre negativos, fotos y telarañas si no me pagan ni un céntimo.
Puede ser…puede que tengan toda la razón.
Pero finalmente estoy haciendo lo que viene después de construir cimientos –que son mi marido y mi familia- estoy edificando y me siento feliz de hacer lo que mas me carga en el universo por plata para luego irme a donde realmente soy feliz y por nada.
Asi un edificio que de poquitito se va poniendo mas grande y mas alto….o pensándolo mejor un jardincito que poco a poco llegara a ser selva.





